La escoliosis y la quiropráctica, un tratamiento NATURAL

Comúnmente hemos escuchado sobre la escoliosis o, muy probablemente, que alguien cercano la padece; existen algunas ideas sobre lo qué es y sobre su tratamiento, pero ¿qué es realmente la escoliosis? ¿cómo se puede tratar? ¿se puede corregir? Aquí, en este artículo, trataremos puntualmente, todos estos cuestionamientos sobre esta enfermedad que afecta al 3% de la
población española y cuya causa es en un 80% de los casos, desconocida.

Cuando se habla de escoliosis, se hace referencia a que las vértebras de la columna tienen una curvatura anormal en su alineación, caracterizándose por curvaturas a lo largo de ésta que en la mayoría de los casos, adquiere el aspecto de una letra S o una C.

Su aparición se da generalmente en el periodo de crecimiento, cuando el cuerpo del adolescente se esta estirando y sus vértebras adecuándose a los cambios físicos. Durante este periodo es importante saber que muchos malos hábitos pueden afectar de manera significativa la postura y la curvatura natural del adolescente. Las formas inadecuadas de portar el bolso para el instituto, la postura que adoptan frente al ordenador, el uso del móvil, entre otras, hacen parte de la serie de malos hábitos que pueden afectar la columna durante el crecimiento y que si no se trata correctamente, provocarán sin duda dolores en la edad adulta.

En un principio esta dolencia puede pasar desapercibida, lo que puede impedir su detección temprana, pero con el tiempo puede aumentar su gravedad y acarrear distintos problemas que van desde un profundo dolor de espalda, sensaciones de vértigo, desviación mandibular, migrañas, lumbalgia, asma, hasta problemas emocionales y psicológicos como la afectación de la autoestima.

Cómo detectar la escoliosis

Generalmente los padres mismos, son los que detectan esta anomalía observando posibles alteraciones de la columna vertebral, notando que sus hijos puedan tener :

● Problemas para tener una postura correcta
● Hombros desiguales
● Un omóplato que sobresale más que el otro al estar parado.
● Dolores de espalda
● Una chepa o una joroba cuando el niño se inclina hacia delante.
● Una cadera más alta que la otra.

Para confirmar si se tiene escoliosis se debe acudir al médico que realizará una evaluación física y confirmara la existencia o no por medio de una radiografía de la columna.

La Quiropráctica corrige la escoliosis.

La quiropráctica corrige la escoliosis de forma no invasiva, ni agresiva. Numerosas investigaciones han demostrado que la quiropráctica tiene excelentes resultados en el control, reducción y corrección de la escoliosis en todo tipo de personas y edades, desde la niñez hasta personas de la tercera edad.

La quiropráctica corrige la escoliosis de la forma menos invasiva y menos agresiva trabajando con ajustes quiroprácticos indoloros directamente sobre la zona afectada. De esta manera, se evitan procedimientos más riesgosos e invasivos y prevalece un trato más amable con el cuerpo y en el que él mismo sea el protagonista de su recuperación.

El doctor quiropráctico realiza ajustes vertebrales en el sector de la columna afectada por la escoliosis ayudando a la alineación de la columna vertebral.

Con el fin de que la columna recupere el movimiento y la posición correcta de la columna, previniendo las afecciones asociadas a la escoliosis.

El trabajo del doctor en quiropráctica es localizar y corregir los desalineamientos vertebrales con suaves manipulaciones.

Además, la Quiropráctica:

● Alivia el dolor de espalda
● Mejora la correcta postura de la columna
● Aumenta la fuerza muscular y la movilidad.

Las mochilas y la quiropráctica

Todos deseamos un buen rendimiento académico de nuestros hijos.

Nos aseguramos de que traen a casa sus libros, que hacen sus deberes por la tarde y que luego tienen las mochilas preparadas para el próximo día.

¿Pero, prestamos la atención debida a la salud postura! y de espalda de nuestros hijos? Las mochilas demasiado cargadas contribuyen a un número creciente de niños con problemas de columna: desde 1996, este número se ha incrementado en un 330% en España. La escoliosis tiene a menudo su inicio y sobre todo su mayor desarrollo en la etapa escolar, en la que el desarrollo óseo es crucial. 741 final de la adolescencia, hasta un 60% de nuestros hijos habrá vivido como mínimo un episodio de lumbalgia aguda. Las mochilas demasiado cargadas, así como el mal uso que hacemos de ellas, contribuyen en gran parte a los problemas de espalda desde una edad temprana.

Para saber de media cuanto peso suele llevar en su mochila un niño de 11 años, se hizo una prueba en todas las escuelas públicas de Milán: el peso medio era de 10,5kg diarios, con algunas mochilas llegando a los 13,5kg. Más de un tercio de los niños estudi-ados llevaba más de un 30% de su propio peso, minimo un día a la semana.
Las mochilas con ruedas no solucionan todo…
Una mochila vacía con ruedas llega a pesar hasta un 80% más que una mo-chila clásica. Además existe la tendencia a cargarlas más, hacien o que pue•an sobrepasen los 25kg. En algún momento del día tendrán igualmente que cargarla o levantarla, por ejemplo para subir una escalera. Además, arrastrándola el niño tiende a adaptar una postura incorrecta (girado e inclinado hacia el lado de la carga).

Pautas a seguir:

  • Elegir una mochila adecuada al tamaño del niño. (Cuando sobrepasa la zona lumbar es demasiado grande). •
  • Quitarle peso. No debería pasar el 15% del peso del niño. •
  • Levantarla de frente usando las dos manos. Doblar las rodillas al levantarla y cargar el peso en las piernas, no en la propia espalda. Usar ambas asas, ajustándolas firmemente sin que lleguen a apretar. Llevar la mochilla en un solo hombro puede provo-car problemas a largo plazo.

Es esencial asegurarse de que la mochila es sólida y de tamaño apropiado, así pesa menos y tiene las dimensiones proporcionales al tamaño de la espalda del niño, evitando que resbale de un lado a otro. Una mochila que no se ajusta correctamente puede provocar dolor de lumbares, contracción muscular e irritaciones por presión de los nervios de la espalda.
Es obvio que una sobrecarga puede provocar problemas, por lo cual se debería distribuir el peso correctamente lo cual evitaría que el niño tenga que compensar posturalmente este desequilibrio. Hay que intentar cargar la mochila con lo estrictamente necesario.
La columna vertebral, a estas edades, se encuentra en plena actividad de crecimiento. En la columna existen más de 100 cartíla-gos de crecimiento (epífisis). Su desar-rollo debe ser simultáneo, para que el resultado final sea un crecimiento armónico.

En esta etapa es más fácil que el cuerpo sea susceptible de alte-raciones que pueden derivar en malformaciones estructurales . Por desgracias éstas, frecuentemente indoloras, pasan a menudo desa-percibidas hasta que ya es tarde para su corrección. Por ello es tan impor-tante en edad de crecimiento un reconocimiento periódico de su columna.

El embarazo y la quiropráctica

Un estudio dirigido por Irvin Henderson MD, un miembro de la AMA Board of Trustees, apunta que las mujeres que reciben cuidados quiroprácticos durante el tercer trimestre de embarazo tienen un parto más cómodo.
El Dr. Per Freitag MD, un reconocido doctor ortopeda, estudió los efectos de los ajustes quiroprácticos en un grupo de mujeres embarazadas. El estudio demostró que la necesidad de tomar analgésicos durante el embarazo se vio reducido a la mitad en las pacientes que recibieron cuidados quiroprácticos. Investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Joan Fallon revelaron una reducción de un 24% en el promedio del tiempo de dar a luz en aquellas mujeres que lo hicieron por primera vez y que habían recibido cuidados quiroprácticos. La investigación del Dr. Fallon también mostró que el tiempo era todavía un 39% más corto en mujeres que daban a luz por segunda o tercera vez, y que además recibían cuidados quiroprácticos.

Las técnicas empleadas y el hecho de prescindir de medicación hace la quiropráctica segura tanto para la madre como para el feto.

El embarazo es claramente un momento de grandes cambios tanto físicos como químicos en el cuerpo de una mujer.
Esto no sólo influye a nivel de aumento de peso o de la alteración de su campo de gravedad, sino que su columna se vuelve más flexible con la producción de relaxina, una hormona que liberan los ovarios cuyo papel es relajar los ligamientos pélvicos para prepararlos para el parto.
Si ya existe un desequilibrio, la relaxina puede aumentar el malestar porque se formarán más subluxaciones y se debilitará el sistema nervioso.
La quiropráctica nos ayuda a que el sistema reproductor, así como los otros sistemas del cuerpo, reciba , sin interferencias, el flujo de transmisión provinente de sistema nervioso a través de la columna vertebral. Con esto se consigue una columna libre de subluxaciones y un sistema nervioso sin interferencias.
Las ciáticas o lumbalgias, tan comunes en este periodo, provocadas en gran medida por los mencionados cambios de gravedad, de posicionamiento y flexión vertebral, suponen una molestia a la actividad diaria, así como la pesadez de piernas y el malestar general gastrointestinal.
La quiropráctica es una manera natural de ayudar al cuerpo a reducir al máximo las manifestaciones de esta etapa, con el objetivo de hacer estos meses más llevaderos y de poder continuar con la actividad normal. Ajustando la columna vertebral de la embarazada, se reducen las subluxaciones vertebrales o desplazamientos leves de las vértebras que alteran la función de los nervios, permitiendo así la autorregulación del organismo para que la pueda continuar activa al máximo durante el embarazo.

Durante el embarazo es muy común una subluxación causada por estrés tanto mecánico (cambio de centro de gravedad, aumento de peso…) como químico (cambios hormonales, medicación, ambiente, comida rápida…) o emocional (temores, expectativas, estados de ánimo…) Sea cual fuera la causa, el resultado es una interferencia en la transmisión de impulsos nerviosos que puede afectar negativamente tanto a la madre como al desarrollo del feto.

La quiropráctica ayuda con esto a un desarrollo de estos cambios de la manera más llevadera posible: inhibición de los vómitos, alivio de problemas comunes a este periodo como son las ciáticas, pinzamientos, molestias en las ingles, calambres, dolores de cabeza… El quiropráctico seguirá un control para asegurarse de que tanto la pelvis, que se ve especialmente afectada en todo el proceso, como las vértebras, se encuentren en equilibrio y funcionen de manera unificada. Una disfunción en la zona lumbar y/o pélvica puede crear tensión en los ligamentos pélvicos que sostienen el útero y consecuentemente influir en un mal posicionamiento del bebé, ocasionando problemas que pueden desembocar en cesárea.
Un seguimiento y control de esta posible tensión en los ligamentos propicia a menudo el cambio de posicio-namiento del feto antes del parto, contribuyendo a facilitar un parto natural.

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