El embarazo y la quiropráctica

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Un estudio dirigido por Irvin Henderson MD, un miembro de la AMA Board of Trustees, apunta que las mujeres que reciben cuidados quiroprácticos durante el tercer trimestre de embarazo tienen un parto más cómodo.
El Dr. Per Freitag MD, un reconocido doctor ortopeda, estudió los efectos de los ajustes quiroprácticos en un grupo de mujeres embarazadas. El estudio demostró que la necesidad de tomar analgésicos durante el embarazo se vio reducido a la mitad en las pacientes que recibieron cuidados quiroprácticos. Investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Joan Fallon revelaron una reducción de un 24% en el promedio del tiempo de dar a luz en aquellas mujeres que lo hicieron por primera vez y que habían recibido cuidados quiroprácticos. La investigación del Dr. Fallon también mostró que el tiempo era todavía un 39% más corto en mujeres que daban a luz por segunda o tercera vez, y que además recibían cuidados quiroprácticos.

Las técnicas empleadas y el hecho de prescindir de medicación hace la quiropráctica segura tanto para la madre como para el feto.

El embarazo es claramente un momento de grandes cambios tanto físicos como químicos en el cuerpo de una mujer.
Esto no sólo influye a nivel de aumento de peso o de la alteración de su campo de gravedad, sino que su columna se vuelve más flexible con la producción de relaxina, una hormona que liberan los ovarios cuyo papel es relajar los ligamientos pélvicos para prepararlos para el parto.
Si ya existe un desequilibrio, la relaxina puede aumentar el malestar porque se formarán más subluxaciones y se debilitará el sistema nervioso.
La quiropráctica nos ayuda a que el sistema reproductor, así como los otros sistemas del cuerpo, reciba , sin interferencias, el flujo de transmisión provinente de sistema nervioso a través de la columna vertebral. Con esto se consigue una columna libre de subluxaciones y un sistema nervioso sin interferencias.
Las ciáticas o lumbalgias, tan comunes en este periodo, provocadas en gran medida por los mencionados cambios de gravedad, de posicionamiento y flexión vertebral, suponen una molestia a la actividad diaria, así como la pesadez de piernas y el malestar general gastrointestinal.
La quiropráctica es una manera natural de ayudar al cuerpo a reducir al máximo las manifestaciones de esta etapa, con el objetivo de hacer estos meses más llevaderos y de poder continuar con la actividad normal. Ajustando la columna vertebral de la embarazada, se reducen las subluxaciones vertebrales o desplazamientos leves de las vértebras que alteran la función de los nervios, permitiendo así la autorregulación del organismo para que la pueda continuar activa al máximo durante el embarazo.

Durante el embarazo es muy común una subluxación causada por estrés tanto mecánico (cambio de centro de gravedad, aumento de peso…) como químico (cambios hormonales, medicación, ambiente, comida rápida…) o emocional (temores, expectativas, estados de ánimo…) Sea cual fuera la causa, el resultado es una interferencia en la transmisión de impulsos nerviosos que puede afectar negativamente tanto a la madre como al desarrollo del feto.

La quiropráctica ayuda con esto a un desarrollo de estos cambios de la manera más llevadera posible: inhibición de los vómitos, alivio de problemas comunes a este periodo como son las ciáticas, pinzamientos, molestias en las ingles, calambres, dolores de cabeza… El quiropráctico seguirá un control para asegurarse de que tanto la pelvis, que se ve especialmente afectada en todo el proceso, como las vértebras, se encuentren en equilibrio y funcionen de manera unificada. Una disfunción en la zona lumbar y/o pélvica puede crear tensión en los ligamentos pélvicos que sostienen el útero y consecuentemente influir en un mal posicionamiento del bebé, ocasionando problemas que pueden desembocar en cesárea.
Un seguimiento y control de esta posible tensión en los ligamentos propicia a menudo el cambio de posicio-namiento del feto antes del parto, contribuyendo a facilitar un parto natural.

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